1965: Mil novecientos sesenta y cinco

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Sab
28
Jun '08

Cantautores y Poetas - Sabina

Joaquín Sabina - A la orilla de la chimenea


Mie
9
Ene '08

Nuevo año, nuevas ilusiones…

Parece que la entrada de este nuevo año, nos trae un poco de aire fresco y nuevas ilusiones. Tal y como comentaba de forma privada a María Teresa, me he planteado la publicación un pequeño libro de poesía que recopile una buena parte de los poemas escritos en estos dos últimos años, añadiendo algunos capítulos mas que solo serán recogidos en la publicación, para dar un poco de aliciente a la misma. Ese es mi pequeño deseo para este año que se inicia y que espero llevar a cabo en estos primeros seis meses, si Dios quiere.

Ya he empezado a recopilar en el borrador los poemas correspondientes a la categoría “Anzuelos“, que representa uno de los capítulos . El otro capítulo sería lo escrito para la categoría “Lo que se de ti“. Algunas ideas van madurando en mi cabeza a medida que me planteo qué puede formar parte de lo que resta del libro.

Os confieso que tengo mis dudas y no afronto este pequeño reto sin miedo… Maria Teresa y Arlette insistieron tanto, que me hicieron creer que podría ser bonito darle forma y vida a lo poco que existe escrito en el blog. También ha influido el hecho de encontrar en los días anteriores, nuevas vías para la publicación, como pueda ser el sistema de edición bajo demanda (www.lulu.com), que yo desconocía y que permite la gestión de contenidos sin los problemas habituales de las editoriales como el elevado coste de las tiradas, por mínimas que sean. O el hecho de que un libro de poesía, pueda no ser de interés para una buena parte de lectores.

Así que poco mas me resta que decir. Bueno… sí… que a medida que voy revisando los poemas con el procesador de textos y voy revisando la ortografía, descubro gazapos y errores que me habían pasado inadvertidos. :-( Os pido perdón por ello, ya que a pesar de revisar a conciencia lo escrito, aun así, siempre descubro alguna tilde ausente o algun que otro error gramatical. El corrector ortográfico del procesador de texto facilita bastante esta labor.

Sab
29
Dic '07

Ciertas mañanas

Ciertas mañanas,
uno se despierta con ganas de despedirse
y recorre los nudos que le han atado
a cada amanecer.
¡Y gritamos a los cuatro vientos
que nos marchamos!
[y nadie sale a despedirnos…].

Ciertas mañanas,
el equipaje se abraza a la mano
del individuo que se marcha.
Y esperas de pie, impertérrito,
la señal que anuncie la llegada.

Y suena la canción de Silvio a lo lejos…

El tren de los sueños
regresa al andén imaginario.
Sus ruedas cesan el giro
y los hidráulicos resoplan
su ansiedad por salir,
en un blanquecino humo
que se ahoga
en el denso aire del andén.
Un angustiado silbido resuena
y nos recuerda que se marcha
en unos minutos.

Y ciertas mañanas,
nos encontramos frente al espejo
y solo vemos
a un individuo que se nos parece,
pero está tan viejo y cansado
que no le reconocemos…

Ciertas mañanas,
la estación de tren
es un billete al país de Nunca Jamas,
con asientos de polipiel marrón, plastificadas butacas
de cine en las que la ventana,
muestra tu esencia fugaz:
“Lo que se de ti…”
En esa abierta pantalla donde vemos el paisaje
mientras pegamos nuestra nariz de niño
al cristal con vaho.

Es el último poema antes de apearme del tren,
antes olvidar el color de tus ojos,
[antes] de apagar el ramillete de estrellas encendidas…
[antes] de soltar tus manos de muñeca de juguete.

Me bajo en esta estación.
Ese hombre que se parece a mi
se subirá a este tren.
Nos encontramos en la puerta
y le miraré atentamente:

-No parece saber adonde va.
Yo tampoco se
donde me deja esta parada.

Me subiré a este tren.
El hombre que se parece a mi
se apeará de él.
Nos encontramos en la puerta
y le miraré atentamente:

-No parece saber adonde va.
Yo tampoco se
donde me lleva…

El tren de los sueños silba de nuevo
y sus armazón de hierro y acero
mueve las ruedas
y lentamente inicia su viaje.
Desde mi ventana lo veo alejarse.
El andén se hace pequeño.
Lo que se de ti no es mas de lo que sabe el.

Y ciertas mañanas,
nos encontramos frente al espejo
y vemos a un individuo que se nos parece,
pero está tan viejo y cansado
que no le reconocemos…




Silvio Rodriguez “Judith”



© 2006 Salvador Jover
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